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UN TÉ AHUMADO CON PROPIEDADES MEDICINALES

UN TÉ AHUMADO CON PROPIEDADES MEDICINALES

TRANSPORTADO DE CHINA A LA EUROPA MEDIEVAL COMO PANACEA PARA LA SALUD, EL LAPSANG SOUCHONG POCO A POCO SE HA CONVERTIDO EN EL FAVORITO DE LOS PALADARES MÁS EXQUISITOS

El Lapsang Souchong es un té ahumado que se cultiva en Zheng Chan, una región montañosa de la provincia de Fujima , en China, y aunque no es precisamente uno de los más conocidos actualmente, desde hace siglos se le considera una bebida exquisita y excelente para la salud.

De hecho, es uno de los tés negros más antiguos y particulares del mundo, pues se cultiva a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar, un detalle que lo convierte en único en su especie. El proceso de elaboración de esta variedad, responsable de su característico aroma y en el que se invierten entre ocho y 10 horas de trabajo, implica el secado de las hojas más grandes de la cosecha sobre brasas de madera, específicamente de ciprés o pino.

Las hojas tras el proceso de ahumado resultan gruesas y negras, y es por eso que la infusión de Lapsang souchong tiene un color que oscila entre rojizo y ámbar oscuro, muy brillante, y con un sabor amaderado, con ciertas notas terrosas.

Los expertos coinciden en que se trata de una bebida con buen cuerpo que no resulta fuerte al paladar, a pesar de su ahumado. Pero a pesar de ser considerado un producto exquisito no es muy popular en China, de hecho la mayor parte de la producción se destina a la exportación.

Si bien el más conocido de estos tés ahumados es el Lapsang Souchong, existen otras variedades como el Tarry Souchong, bastante más fuerte de sabor; y el Xiao Zhen-Shan Zhong, un producto más bien artesanal, ahumado en frío, y de mayor calidad, que solo se produce en la región de Wuyi.

Origen de leyenda

El surgimiento del Lapsang Souchong está vinculado a varias leyendas, una de ellas afirma que se originó durante la dinastía Qing, cuando una unidad del ejército que pasaba por un pueblo ocupó una fábrica de té llena de hojas frescas y obligó a los trabajadores a acelerar el secado de las hojas, siendo la única alternativa para lograrlo el colocarlas sobre brazas de madera de pino. Lo sorprendente fue que cuando el té llegó al mercado, su sabor ahumado, aunque un tanto extraño, causó sensación.

Otra versión se relaciona directamente con el mercado. Se cuenta que durante el siglo XVII, cuando los productores transportaban el té desde China hasta Europa, un trayecto que duraba alrededor de 15 meses, muchas de las hojas se estropeaban, y buscando la mejor solución se les ocurrió el proceso de oxidación y secado, extendiendo sobre cestas de bambú las hojas, que luego se ponían sobre hornos de madera de pino.

Más allá de cuál de estas sea la verdadera historia, lo que tiene en común es el hecho de que el té ahumado es resultado de la necesidad de conservar el producto, y que fue esa decisión la que dio origen a una bebida que se convirtió en el deleite de las figuras de poder más importantes en los albores del siglo XX, no en vano en Inglaterra se le conoce desde entonces como el “té negro real”.

Propiedades medicinales

Inicialmente, el Lapsang Souchong, que proviene de la planta Camellia Sinensis, rica en antioxidantes y flavonoides, llegó a Europa como producto medicinal, de hecho se vendía en las farmacias, y los comerciantes asiáticos aseguraban que tenía el poder de proteger al cuerpo de prácticamente cualquier tipo de enfermedad.

Con el paso de los años, y a pesar de que su sabor lo convirtió en una bebida más bien de disfrute para paladares exquisito, la ciencia confirmó que esta variedad de té ahumado funciona como coadyuvante en la prevención de las enfermedades cardiovasculares, nivelando la presión arterial, especialmente por ser un producto bajo en cafeína.

Además, el Lapsang souchong fortalece el sistema inmunológico, protegiéndonos especialmente de los resfriados y la de inflamación; es efectivo para disminuir los niveles de colesterol; funciona como diurético; y es rico en flúor lo que ayuda a prevenir las caries y enfermedades en las encías.

Este producto, esta además cargado de teaflavinas, una variedad de flavonoides naturales que mejoran la actividad celular en todo el organismo al regular la actividad oxidante, así como de catequinas y polifenoles que ayuda a prevenir los radicales libres.

También funciona como mecanismo para equilibrar el azúcar en la sangre, y actúa como un sedante natural, pero quizás lo que más ha llamado la atención en los últimos años es su capacidad para quemar grasa, por lo que resulta ideal incluirlo en las dietas especialmente diseñadas perder peso y reducir medidas.

Preparación tradicional

La preparación de este té ahumado es bastante simple, idéntica a la de cualquier otro té negro. Lo recomendable es verter en una taza de 180 mililitros de agua de buena calidad, justo después del primer hervor, cinco gramos de Lapsang souchong y dejarlo infusionar por dos minutos y medio.

El tiempo de infusión es determinante en el sabor final, pues mientras que una exposición más prolongada producirá una infusión más amarga y astringente, uno muy breve dará como resultado un caldo de poco sabor y aroma.

Además del tiempo de infusión, el tono rojo o ámbar en la taza es señal de que el té ya está listo. Este puede tomarse sin azúcar o con algún edulcorante, y hay quienes prefieren añadir un poco de leche, pero los expertos consideran que al mezclarlo con lácteos pierde parte del sabor y aroma que lo caracterizan. Todo es cuestión de gustos y costumbres.

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Fuente:Diario las Americas

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